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Iom Hashoá junto a Lea Zajac y Moisés Borowicz

Iom Hashoá es una fecha de suma importancia para toda la comunidad judía, ya que en ella recordamos al Holocausto y a los héroes y mártires que fueron víctimas del genocidio nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La memoria y la transmisión de lo vivido son aspectos centrales de este día, por lo que además de conmemorar las 6.000.000 de víctimas, invitamos a nuestros actos a Lea Zajak, en Sede Belgrano, y a Moisés Borowicz, en Sede Almagro, sobrevivientes de la Shoá, quienes compartieron su testimonio ante decenas de alumnos y profesores.


  • Iom Hashoá junto a Lea Zajac y Moisés Borowicz
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Al comenzar su relato, Lea se maravilló por la presencia de tantos alumnos: “me alegra verlos tan libres, tan lindos, pudiendo disfrutar de sus vidas”. Luego se emocionó al rememorar que hace poco tiempo regresó a Polonia por primera vez en 70 años, invitada por ORT Argentina a participar de Marcha por la Vida: “Nunca antes había querido volver, por el dolor inmenso que sentía, pero fue una experiencia maravillosa”.

A pesar del tiempo transcurrido, Lea sigue recordando con precisión su primer hogar, su habitación, los olores, los colores y sobre todo sus flores. “Cuando crucé el umbral de mi casa por última vez, antes de partir al Ghetto, era un día gris y lluvioso. Miré a las flores y lloraban junto conmigo”, detalló.

La emoción y el espanto se hicieron presentes por igual en el Hall cuando, con paciencia y esmero, Lea narró los difíciles días en el Ghetto de Pruzany, en donde el hambre, el frío y el hacinamiento eran moneda corriente, y su posterior traslado a Auschwitz. "No se inventó la palabra que califique lo que vivimos en los campos de concentración", afirmó Lea, pero inmediatamente brindó un mensaje esperanzador: “Lo que nos sostenía en pie era seguir manteniendo el sentido de humanismo, ayudarnos entre nosotros. Nunca dejen de ser solidarios con quienes tienen al lado”.

En Almagro, el invitado a subir al escenario para compartir su historia fue Moisés Borowicz. Moisés no sólo es el único sobreviviente de su familia, sino que logró seguir con vida luego de pasar por siete campos de concentración.

Su encuentro con el régimen nazi comenzó en Sokoly, el pequeño pueblo de Polonia dónde vivía. Luego de la invasión alemana, debieron refugiarse en un bunker bajo tierra junto a sus padres y sus hermanos. “Un día estaba afuera y escuchamos venir a los alemanes. Quisimos escapar pero no pudimos. Uno de ellos levantó el fusil y disparó contra un pájaro que se encontraba en un árbol. Luego la miró a mi madre y le preguntó si yo era su hijo. Ante la respuesta afirmativa, le dijo ‘Este muchacho tiene destino de vivir, porque cuando él se escapaba yo lo quería matar y se me trabó el fusil’, contó Moisés. “Sin dudas fue un adivino. Mataron a todos mis parientes y yo sobreviví para contar mi historia”, afirmó.

Su relato siguió con las condiciones inhumanas que tuvo que soportar en los campos y cómo pudo rehacer su vida una vez que llegó a la Argentina. Al finalizar, realizó un pedido a todos los alumnos presentes: “Yo les pido por favor que transmitan lo que les conté, que se lo cuenten a todo el mundo, que sirva para que no se repita nunca pero nunca más”.

Previamente, la Coordinadora del área de Educación Judía, Prof. Yael Mitelman, había resaltado la trascendencia de este día para toda la sociedad: “El Holocausto no es sólo una parte de la historia alemana, sino de la historia de la humanidad. Es un desafío primordial para nosotros, como educadores de las nuevas generaciones, asumir un compromiso activo que el pasado nos reclama”. Además, se encendieron las velas en recuerdo a la desgracia y rememoración de la valentía de aquellos que lograron defender la dignidad del ser humano y se recitó el Kadish de duelo.

Los relatos de Lea y Moisés nos comprometen a mantener viva la memoria, ya que nunca debemos olvidar que quien escuche un testimonio de un testigo de la Shoá se convierte en testigo también.